A Carlos lo conozco desde mucho antes de haber comenzado Espejos Humeantes. Lo veía seguido pidiendo una ayuda en los semáforos del centro y de vez en cuando me quedaba a platicar con él. Cuando comencé el proyecto, le dije que si quería participar. Accedió. Acordamos un día para grabar pero él no llegó al rodaje por unos problemas personales. No importa, otro día sería.
Pasaron semanas, y una noche fui a comprar unas cosas a una farmacia Guadalajara. Al salir me quedé platicando con él viene viene. Me contó que hacía corridos, practicaba santería y que antes trabajaba como informante para la policía de Querétaro hasta que un día los polis le jugaron chueco y lo metieron al bote. Su historia sonaba super interesante así que acordamos un día para grabar por la noche afuera de la Guadalajara.
Y así fue, ese día llegué, no lo encontré al principio pero decidí esperarlo. Entré a la farmacia para comprar un refresco, luego caminé a la caja y enfrente de mí, en la línea, estaba un chavo comprando cigarrillos. Pagué mi refresco y salí para esperar al viene viene. El chavo de los cigarrillos se quedó ahí afuera fumando un tafo. Luego llega el viene. viene y lo saluda. "Okey al parecer se conocen" pienso.
Me acerco y saludo al viene viene.
—Qué onda we, ¿Cómo andas?
—¡A la verga, no mames, me sacaste un pedote cabrón!
De inmediato supe que el vato estaba en crico.
—¿Ya estás listo pa grabar carnal?
—Smn, ya traigo todo — le digo
—Va va. Nada más espérame un rato, porque ya me ando cagando. Neta, ya se me está saliendo alv.
—Okey. Sí. No hay pedo.
Él vienen viene sale. Creo que se fue a una gasolinera que estaba cerca. Yo me quedo con el chavo de los cigarrillos. "Creo que tendré que hacer un nuevo amigo" pienso.
Cotorreé por un rato con él. Al parecer estaba ahí porque necesitaba un celular para su trabajo. Le ofrecí uno que tengo, pero no le servía porque el celular necesitaba tener Excel. Eso no importó porque él viene viene le había dicho que le conseguía uno en $800. Solo necesitaban ir al punto, ahí lo conseguirían.
—Y primero me dijo que le diera los $800, él iba al punto a recogerlo y luego me pasaba el celular. Nombre estarás pendejo, le dije.
—Sii. Se iba a chingar el varo en otra mamada.
—Smn, sí pensé. Por eso mejor vamos ir ahorita los dos — me dice.
Seguimos platicando y me contó que por un tiempo fue dealer. No puedo especificar la ciudad, solo diré que estuvo en el estado de gto.
Me contó que una vez los del bando contrario lo agarraron a él y a su socio. Se los empezaron a putear hasta que llegó otro wey del cartel contrario. Gracias a Dios, el chavo de los cigarros conocía a esta persona, quien les dijo a los demás que lo dejaran en paz, que él era compa.
—No, una disculpa carnal — le dicen los del otro bando.
—Sí. No hay pedo. ¿Todo chido? ¿Ya me puedo ir? — les dice el chavo de los cigarros, todo puteado, con el ojo morado y escupiendo sangre.
—No alv. Siéntate aquí alv. Pa que veas qué te puede pasar si le sigues jugando al vergas — le dicen y lo sientan en una silla de plástico.
Él solo vio como le quitaban las uñas a su compa, los dedos y hasta como le cortaron la nariz frente a él.
—Alv. No mames ¿Y luego qué hiciste? — le pregunto.
—No, pues al siguiente día le compre un kilo de mota a otro compa y lo vendí al doble a unos clientes fresillas que tenía.
—Todavía le jugaste al vergas — le digo.
—Pues sí. Tenía que sacar para mi pasaje y ya irme a la verga de ahí.
—No, pues si — le digo.
Seguimos platicando hasta que salió un señor de la Guadalajara y nos advirtió que las empleadas le habían llamado a la policía. Muy buen pedo de su parte.
—¿Traes algo ahorita? — le pregunto.
Comienza a revisar sus bolsas del pantalón, saca una bolsita de crico y la clava en un árbol ahí cerca. Esperamos pacientes y en efecto llegó la policía. Pero no nos revisó. Solo platicaron con las de la Guadalajara.
—De seguro están buscando al viene viene — me dice.
Y en efecto. Justo cuando se fueron los polis llego el viene viene.
—¿Los revisaron? — nos pregunta.
—Nel — decimos al unísono.
Luego él viene viene se pone a hablar de pura mamada. Como que podía hacer cocaína con un kilo de sal, porque la cocaína es agua, y con harina podría hacer fentanilo, porque el fentanilo es aire. Verga. Todo me daba mala espina. El vato estaba bien cricoso, lo buscaba la policía y yo no quería que me robaran mis cosas. En un punto el viene viene se puso a rayar los ventanales de la farmacia para explicarnos cómo haría que la humanidad despertara. Luego, de repente, se fue a la vuelta de la farmacia y esa fue nuestra señal para irnos.
Después, ese mismo día, me encontré a Carlos y grabamos esta entrevista.